Como bien lo dice la cita tomada de OPS/CEPAL/OIT, que encabeza una nota que envía nuestro colega y amigo, Nicolás Ramos, “No se puede concebir ninguna transformación, en ninguna de las dimensiones del sistema de servicios, sin considerar el papel fundamental que juega el personal….”. Para el efecto, quiero resaltar que los citados como “personal”, son los mismos que la Ley denomina como “talento humano”, es decir, somos NOSOTROS.
Y es que cualquier sistema u organización, para lograr sus objetivos requiere de una serie de recursos. Estos son elementos que, administrados correctamente, le permitirán o le facilitarán alcanzar sus objetivos.
Existen tres tipos de recursos:
• RECURSOS MATERIALES: Aquí quedan comprendidos el dinero, las instalaciones físicas, la maquinaria, los muebles, las materias primas, etc.
• RECURSOS TÉCNICOS: Bajo este rubro se listan los sistemas, procedimientos, organigramas, instructivos, etc.
• TALENTO HUMANO: Reitero, pues probablemente no somos plenamente consientes de esto, esta palabra hace referencia a NOSOTROS!.
No solo el esfuerzo o la actividad humana quedan comprendidos en este grupo, sino también otros factores que confieren diversas modalidades a esa actividad: conocimientos, experiencias, motivación, intereses vocacionales, aptitudes, actitudes, habilidades, potencialidades, salud, etc.
Establecido lo anterior, para mayor compresión de lo que significa nuestro papel, es interesante conocer también lo que define la RAE como TALENTO, (Del lat. talentum, y este del gr. τάλαντον, plato de la balanza, peso).
1. m. inteligencia (‖ capacidad de entender).
2. m. aptitud (‖ capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación).
3. m. Persona inteligente o apta para determinada ocupación.
4. m. Moneda de cuenta de los griegos y de los romanos.
El talento, dice otra lectura sobre el tema, podría entenderse entonces como sinónimo de inteligencia o aptitud, por lo que este se debe considerar realmente como un potencial. Lo es en el sentido de que una persona dispone de una serie de características o aptitudes que puede o no llegar a desarrollar, o desplegarlas a un ritmo mayor o menor en función de diversas variables que se pueda encontrar en su desempeño.
Depende pues de nosotros, no solo de la Ley, que, consecuentes con lo que somos y representamos para el sistema de salud, y especialmente para sus beneficiarios, en nuestro caso los niños, niñas y adolescentes, despleguemos todo nuestro potencial y no nos quedemos siendo espectadores inermes, cuando no, otras veces, las más, partícipes y cómplices en el estado actual de cosas, contribuyendo a maltratar la dignidad del médico y mucho más la del paciente.
Cuando la Ley nos ofrece derechos, nos demanda también el deber de defenderlos, en beneficio nuestro y finalmente, de quienes atendemos. En la medida, que los pediatras hemos recibido y alcanzado una educación de máximo nivel posible, al contrario de lo que muchos piensan, son mayores nuestras obligaciones que nuestros derechos.
Pienso que esta oportunidad legal, además de permitirnos ampliar nuestra perspectiva en el servicio, nos obliga a prepararnos más y mejor y especialmente, a darle sentido a ese esfuerzo y a la tarea que tenemos, a reconocer al niño como sujeto de derechos, y tener presente esta visión en nuestro andar.
De acuerdo con el sicólogo francés, Gustavo Le Bon: “El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido de ellos, no es nada en la vida”.
Hernando A. Villamizar Gómez
Presidente
Sociedad Colombiana de Pediatría
Archivos relacionados
Citas sobre el Talento
|