MERMA ANCESTRAL
Documento sin título

Colaboración del Dr. Hernán Gonzalez Baute, Pediatra Valledupar

No recuerdo alguna época de luz en la historia indígena de Valledupar, por lo menos en mi corta, pero ya avanzada existencia. No les he visto por lo menos algún momento en el cual se vislumbrara un crecimiento, un avance en su organización, en su productividad; a pesar de que ha habido figuración de algunos de sus cuadros a nivel nacional en el Parlamento y actualmente en la Personería de Bogotá y en la Consejería de paz en Valledupar, por citar algunos.

El gobierno ocasionalmente les brinda medidas de protección a nivel territorial y de salud, diría yo que para compensar esa expoliación a la que fueron sometidos desde la llegada del blanco. Sin embargo no creo que pueda afirmar que el pueblo indígena, por lo menos en el Cesar, se hubiera organizado para enfrentar sus flagelos más comunes. Un ejemplo doloroso, pero palpable, es la desnutrición de sus niños y niñas. No voy a citar estadísticas, pero hay una alta prevalencia, sin tendencia a la baja; todo lo contrario, parece aumentar a través del tiempo.

Esta desnutrición acarrea más problemas para la población infantil. Se hace más vulnerable a todas las enfermedades, especialmente las oportunistas como la Tuberculosis. Son presa fácil de otras infecciones, que si en la población bien nutrida produce trastornos serios en su salud y conduce a la desnutrición misma, en esta población indígena, ya desnutrida, conduce a enfermedades muy difíciles de manejar como la septicemia y el compromiso de múltiples órganos al mismo tiempo. Un niño así afectado, requiere medidas especiales de cuidado, tales como antibióticos de gran efectividad, que por lo regular son muy caros; o tratamientos muy especializados, como los que se hacen en las Unidades de Cuidado Intensivo.

En el pasado reciente, un indígena ni siquiera tenía derecho a estos cuidados médicos avanzados. Pero ahora, con la reforma de la salud del 93, ya tienen estos derechos. Sin embargo, la desnutrición campea en la Sierra Nevada, y por ende, la Tuberculosis y todas las enfermedades infecciosas.

Ese niño indígena desnutrido que logra sobrevivir con todos los cuidados modernos de la medicina, solo tiene un cambio con toda la cuantiosa inversión que se le hace: que puede sobrevivir. Pero a la salida de los hospitales se encuentran otra vez con la realidad. Vuelven al mismo entorno, al mismo ambiente que genero su desnutrición.

No hay que hacer tantos estudios, ni hay que tener un alto poder de discernimiento, para darse cuenta de que el problema de la desnutrición se genera en el ambiente donde vive el niño indígena. Se genera en esa parcela donde el indígena trabaja; en ese bohío donde vive la familia; en esa finca que no produce los alimentos necesarios para su sustento; y en la ausencia de leche y huevo que no se produce. Muy pocos tienen vacas o gallinas ponedoras. Si bien muchas madres lactan, muchas de ellas son desnutridas y la lactancia materna es muy corta e insuficiente.

Y no hay que tener tantos estudios para saber esto. Pero el indígena si debe tener una instrucción mínima sobre la alimentación del niño y de ellos mismos. Y tener instrucción mínima sobre la producción de la tierra y el aprovechamiento para su buena nutrición. Debe tener una educación agrícola para mejorar la labranza. Debe tener una educación indígena que rescate sus valores y eleve al sitio que merece su sociedad, para que vuelva a ser un ejemplo de sociedad organizada como lo fue en el pasado, cuando sus niños no morían de desnutrición. Una sociedad indígena organizada puede defender sus derechos sobre la tierra; y puede organizar la manera de explotación de la misma.

Pero, ………Se trata solo de organizar la atención de la salud?.........Se trata solo de organizar la cura de sus enfermedades?..........Donde está la organización preventiva de la comunidad indígena?............De quien es la responsabilidad de estos menesteres?.
Es responsabilidad del Indio mismo?; de sus cabildos?; de sus EPS, ARS e IPS?, del Alcalde Municipal?, Del secretario de Salud Municipal?; del Gobernador del departamento?; Del Secretario de Salud departamental?; de los Médicos y Enfermeras?.

Yo, como Pediatra del Nivel II y III, estoy muy preocupado, al ver que en mis 27 años de ejercicio, solo he conseguido salvar a muchos niños indígenas de la muerte inmediata, pero no de la muerte mediata y tardía; y mucho menos he conseguido por lo menos disminuir la velocidad de extinción de quienes nos antecedieron en nuestra querida tierra.

Hace poco hubo una reunión interinstitucional en Valledupar para tratar estos asuntos. Quiero creer, que esto fue el inicio de algo, y no la terminación de nada.

Hernán Jesús José González Baute
Pediatra

 

 
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