|
Pero lo peor es que para nuestras autoridades sanitarias esto solo significará una operación financiera más y poco o nada valdrán las diferentes manifestaciones sobre lo que representa para el país su centro de asistencia y formación universitaria más importante en la atención de nuestra población materno infantil.
No importará insistir en los miles de niños, mujeres y familias que se salvaron gracias al Instituto Materno Infantil, muchos de los cuales morirán o a duras penas sobrevivirán.
Y esto más que una “vergüenza nacional”, como se ha calificado, lo cual poco o nada importa a nuestra autoridades, lo que representa es una verdadera Vergüenza Internacional, pues entre muchas estrategias médicas, en este centro se gestó una de las intervenciones de mayor trascendencia mundial de todos los tiempos en la atención del recién nacido, el PROGRAMA CANGURO.
Si fuera por esto solo, que no lo es, el Instituto Materno Infantil de Bogotá debería existir como centro hospitalario emblemático y de referencia de la medicina colombiana y mundial. Lo cual no es una hipérbole más, sino una realidad que ha permito a Colombia trascender más allá de nuestro reconocimiento por la violencia imperante, el narcotráfico, la violación sistemática de los derechos humanos y las cifras de salud pública y bienestar que nos clasifican entre los países rezagados del planeta.
Anota hoy EL TIEMPO que el Instituto Materno Infantil le pertenece al país entero….no es así, le pertenece al mundo entero!!. La propuesta es que esta “vergüenza local”, los colombianos la expongamos y afrontemos ante la comunidad mundial y llamemos la atención de la colectividad médica, de las instituciones de salud y de quienes a nivel internacional se han beneficiado de los logros del Instituto, para conformar una cruzada que emplace a nuestros administradores y no permita que nuestro querido “Materno” acabe convertido en un muerto más que le duele solo a los cercanos.
Hernando A. Villamizar Gómez Presidente Sociedad Colombiana de Pediatría
|