Un estudio desarrollado en América Latina demostró que el 85% de los niños que sufren obesidad viven con sus abuelas y un 10% corresponde a aquellos que las visitan más de dos veces por semana... Esto indica que paradójicamente dichos cuidados llevan al sobrepeso en la etapa infantil.
Por Carlota Loaiza Cadavid Periodista Con la asesoría del Dr. Shoukry Awadalla Especialista en endocrinología pediátrica
La creencia muy arraigada de nuestras abuelas de que el nieto “rollizo, cachetón y colorado” es un niño sano está mandada a recoger, pues “un niño gordo es un niño enfermo”. Así lo afirma el médico especialista en endocrinología pediátrica Shoukry Awadalla. Y a pesar de que es cierto, que no existe alguien más amoroso y dispuesto que una abuela para cuidar a los niños en ausencia de sus padres, un estudio realizado por un grupo de especialistas en endocrinología pediátrica, encabezado por el doctor Shoukry Awadalla, demostró que existe una estrecha relación entre el cuidado de la abuela y la aparición de obesidad en los niños.
Y la razón es muy sencilla, las conclusiones arrojadas por la investigación especifican que mientras los padres dan a sus hijos el 120% de los requerimientos nutricionales diarios, las abuelas, entre jugos, postres y golosinas les están brindando más del 160%. Esto, sumado a la falta de actividad física por el uso del control remoto, las eternas horas frente a la pantalla del computador, los ascensores, la ruta escolar, las escaleras eléctricas y demás comodidades de la vida moderna, hace que las calorías se acumulen rápidamente, dando como resultado la obesidad infantil exógena o causada por factores ambientales externos.
Para el doctor Awadalla, el niño obeso debe ser tratado lo más pronto posible para evitar futuras complicaciones. El especialista hace énfasis en dos momentos clave del desarrollo infantil durante los cuales se puede iniciar este problema: al cumplir los 2 años de edad y cuando empieza el desarrollo sexual. En dichas etapas es importante vigilar su peso y tomar medidas inmediatas si presenta sobrepeso. “Cuando la obesidad se manifiesta en la infancia, persiste en la adolescencia, y si no se trata a tiempo, probablemente se arrastrará hasta la edad adulta”, comenta el endocrinólogo pediatra.
Control médico y educación en familia
No obstante, existen otros factores que también determinan la obesidad infantil —no todo es ‘culpa de la abuela’—. Puede haber influencias sociales, metabólicas, fisiológicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará igualmente predispuesto a ser obeso. Por otro lado, alteraciones en la función tiroidea, como el hipotiroidismo (una baja en la producción de la hormona que segrega esta glándula y que es vital para regular el metabolismo) o, incluso, trastornos psicológicos pueden ocasionar obesidad en los niños. Todos estos factores deben ser estudiados y descartados por el especialista para ofrecer el tratamiento adecuado a cada caso.
El tratamiento
Para el doctor Awadalla, el tratamiento es muy sencillo y efectivo en los casos de niños que sufren obesidad exógena, ya que solo requieren un cambio de hábitos y costumbres y empezarán a ver los resultados, sin dietas ni hambre. Para empezar, es necesario que toda la familia tenga conciencia de que existe el problema, porque esta es la principal barrera que encuentran los profesionales de la salud:
“Los padres creen que su hijo gordito se ve lindo y esto reforzado por las arraigadas creencias populares, solo postergan el tratamiento y dificultan el desarrollo físico y social del niño”, agrega el especialista. Por otro lado, el apoyo familiar es imprescindible en el tratamiento; todos deben adoptar los cambios alimentarios, hacer ejercicio en familia y fomentar la autoestima del niño para que tome su nueva rutina como una forma de estar sano y feliz.
Consejos profesionales
Líquidos como los jugos industriales, las gaseosas e incluso los deliciosos y dulces jugos caseros son los causantes en un gran porcentaje de la obesidad exógena infantil. Es más, según la experiencia del doctor Awadalla, con solo sustituir estas bebidas por agua, los niños empiezan a bajar de peso rápidamente. De ahí el énfasis que hace el profesional sobre consumir agua con los alimentos.
Por otro lado, además del consumo de alimentos sanos, los niños deben practicar algún deporte; los padres no deben conformarse con que sus niños estén brincando en el parque eso no es hacer ejercicio.
Para ver los resultados en un tratamiento contra la obesidad infantil, los niños deben hacer media hora diaria de deporte como trotar, caminar, patinar, montar en bicicleta, jugar tenis o nadar.
De igual forma, otra clave del éxito en el tratamiento de los niños con obesidad es eliminar de la alacena los excesos de todo aquello que pueda ser una tentación para ellos, como la comida de paquete.
Es importante que la familia tenga conciencia de ello y evite consumir comida chatarra frente al niño. Sin embargo, aunque los dulces no se deben consumir con frecuencia, tampoco es conveniente sacarlos de la dieta por completo... estos se pueden ‘negociar’. Por ejemplo, se puede motivar al niño a reducir al máximo el consumo de golosinas durante la semana para que tenga como premio un buen helado el fin de semana; la idea es que su tratamiento no sea una tortura y se logre el objetivo sin dificultades ni prohibiciones exageradas.
Tenga en cuenta que...
Aunque las abuelas digan lo contrario, un niño gordo es un niño enfermo.
Usted como padre o madre debe dedicar tiempo a la planeación de la lonchera de sus hijos; recuerde que un lácteo, un cereal y una fruta son el complemento ideal de cualquier dieta.
No debe dar suplementos nutricionales a sus hijos, a menos que sufran de algún problema gastrointestinal que les impida recibir alimentación normal o cuando presentan bajo peso o inapetencia y son ordenados por el pediatra... Se debe tener en cuenta que estos siempre deben ser formulados por un profesional.
Moderar el consumo de productos ricos en azúcares, como golosinas, dulces y refrescos.
Beber abundante cantidad de agua en el día favorece el tratamiento contra la obesidad y genera beneficios adicionales bien conocidos.
Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con la alimentación —como hacer las compras, decidir el menú semanal, preparar y cocinar los alimentos, etc.—, ayuda a que el niño en tratamiento entienda que no está solo y que sí puede bajar de peso alimentándose sanamente.
Toda la propaganda que se ofrece en los medios de comunicación para adelgazar con fajas, yeso, parches, etc., es desinformante y no ayudará en nada a su hijo. ¡Cuidado! No las practique en ellos. Acuda siempre al médico para recibir asesoría.
El buen manejo de la obesidad infantil consiste en enseñarle al niño a comer sana y nutritivamente, y acostumbrarlo a hacer ejercicio.